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Medusas y Carabelas Portuguesas descubren un “Nuevo Hogar” en las costas gallegas

Las aguas de Galicia están siendo testigos de un sorprendente fenómeno este verano: la llegada “masiva” de carabelas portuguesas y otras medusas a nuestras costas. Si bien estos intrusos marinos no son desconocidos en otros lugares, su presencia en estas latitudes gallegas está generando preocupación entre los científicos y las comunidades locales. El Cambio Climático como posible causante Expertos en el ámbito marino sugieren que el cambio climático podría estar detrás de esta inusual migración. Las temperaturas del agua más cálidas podrían estar atrayendo a estas especies a áreas que antes eran demasiado frías para su supervivencia. Las corrientes oceánicas también podrían estar contribuyendo al transporte de estas criaturas a latitudes inesperadas. Foto: Malpica de Bergantiños Impacto en el Ecosistema La llegada masiva de medusas y carabelas portuguesas tiene un impacto significativo en el ecosistema marino local. Estas criaturas marinas son depredadoras eficientes, y su crecimiento descontrolado podría llevar a la disminución de otras especies nativas. Además, las picaduras de carabelas portuguesas representan un peligro real para los bañistas, lo que podría tener un impacto negativo en la industria turística de la región. El Problema de los Plásticos Un aspecto especialmente preocupante es la relación las criaturas marinas y la de los desechos de origen plástico. Las medusas y las carabelas portuguesas a menudo se confunden con bolsas de plástico y otros desechos flotantes, lo que puede llevar a que, algunos animales marinos, como tortugas y peces,los consuman accidentalmente, lo que contribuye al ciclo de la contaminación en el océano. Acciones en Curso Ante esta situación, las autoridades locales y los científicos están tomando medidas para abordar el problema. Se están llevando a cabo campañas de concienciación para educar al público sobre la importancia de la gestión de desechos y la reducción de plásticos. También se están implementando programas de monitoreo de las poblaciones de medusas y carabelas portuguesas para comprender mejor sus patrones de movimiento y su impacto en el ecosistema. La llegada inesperada de medusas y carabelas portuguesas a las costas gallegas destaca la compleja interacción entre el cambio climático, la biodiversidad marina y la contaminación plástica. Es esencial abordar estos desafíos de manera coordinada a nivel local e internacional para proteger los delicados ecosistemas marinos y garantizar la sostenibilidad de nuestras costas en el futuro.

Donde comienza el mar…y el problema

Las colillas, aparentemente pequeñas y poco significativas, son una amenaza para nuestros océanos y medio ambiente en general. Con miles de millones de colillas arrojadas al suelo y, en particular, cerca de las alcantarillas y playas, esta práctica aparentemente inofensiva tiene un impacto devastador en la salud de nuestros ecosistemas acuáticos. Intentaremos explicar un poco, cómo afectan las colillas a los océanos y por qué es crucial abordar este problema de manera urgente. CONTAMINACIÓN DEL AGUA Las colillas de cigarrillos contienen más de 4.000 sustancias químicas, incluidas muchas toxinas como arsénico, plomo y cadmio. Cuando las colillas son arrojadas al suelo cerca de las alcantarillas, las lluvias arrastran estas sustancias tóxicas al sistema de alcantarillado, donde finalmente llegan a las aguas cercanas, como ríos, lagos y océanos. Esta contaminación afecta la calidad del agua y pone en peligro la vida marina. AMENAZA PARA LA VIDA MARINA Cada año, se estima que millones de animales marinos mueren debido a la ingestión accidental de colillas de cigarrillos. Los filtros de las colillas pueden ser confundidos con alimento por aves, peces, tortugas y otros animales marinos, lo que les causa graves daños e incluso la muerte. Además, los productos químicos presentes en las colillas se liberan lentamente en el agua, lo que afecta negativamente a la reproducción y al crecimiento de varias especies. MICROPLÁSTICOS Y LENTA DEGRADACIÓN Aunque los filtros de las colillas parecen estar hechos de algodón, en realidad están fabricados principalmente de acetato de celulosa, un tipo de plástico. Estos filtros tardan años, incluso décadas, en descomponerse en el medio ambiente. A medida que se degradan, liberan microplásticos, que son partículas pequeñas y dañinas que pueden ser ingeridas por los organismos marinos y, en última instancia, ingresar a la cadena alimentaria, llegando a nuestra mesa a través del consumo de productos marinos. INCENDIOS FORESTALES  Además de los impactos en los océanos, las colillas de cigarrillos arrojadas también son una causa común de incendios forestales todos los años. Un simple gesto imprudente puede desencadenar devastadoras consecuencias para la vida silvestre, el medio ambiente y las comunidades locales. En conclusión, el impacto de las colillas en los océanos y su deposición cerca de las alcantarillas no debe tratarse a la ligera. Es donde comienza el mar. Es esencial que tomemos conciencia de este problema y cambiemos nuestros hábitos para proteger nuestros ecosistemas acuáticos y, en última instancia, nuestro planeta. Podemos ayudar adoptando prácticas responsables. Desde limpOcean proponemos llevar un cenicero portátil y desechar adecuadamente las colillas en lugares designados. Además, se necesita una mayor sensibilización, fomentar el uso de alternativas más ecológicas y buscar una alternativa que busque la economía circular. Solo a través de acciones colectivas podemos preservar la belleza y biodiversidad de nuestros océanos para las generaciones futuras.

Una fiesta sin final feliz

Los globos de látex son populares en celebraciones y eventos festivos, pero pocos consideran las graves consecuencias que tienen para el medio ambiente, especialmente para los océanos. La desintegración de estos globos y los compuestos químicos utilizados en su fabricación representan una seria amenaza para la vida marina. El impacto de los globos de látex en los océanos: Un globo con helio, en determinadas condiciones meteorológicas puede llegar a ascender hasta 10 km de altura, desplazarse durante 24 horas, y recorrer hasta 3000 km de distancia. Por lo tanto, los globos tienen un radio de dispersión muy amplio que hace impredecible su destino final. Cuando se sueltan globos de látex al aire libre o se desechan incorrectamente, pueden terminar en los océanos. El 81% de los globos caen de las atmósfera en grandes trozos que sirven de alimento para delfines, ballenas, pájaros marinos y tortugas. Una vez en el océano, los globos se descomponen lentamente debido a la exposición a la luz solar, el agua salada y las olas. A medida que se desintegran, liberan compuestos químicos y plásticos que contaminan el agua y ponen en peligro a los animales marinos. Los compuestos peligrosos en los globos de látex: Los globos de látex están compuestos principalmente por caucho natural y pueden contener aditivos químicos para mejorar su elasticidad y color. Sin embargo, estos aditivos pueden ser tóxicos para la vida marina. Estos compuestos químicos pueden causar graves daños a los organismos acuáticos, incluyendo la muerte o la alteración de su sistema reproductivo y endocrino. Por otra parte, los globos sueltos casi siempre vuelan acompañados de las tiras o cintas de sujeción, que una vez en tierra o agua, también se llevan la vida de numerosos animales al engancharse en alas, patas o aletas, restringiendo o impidiendo la búsqueda de alimentos y la movilidad y con ello, el escape ante predadores o disturbios. El impacto en la fauna marina: Cuando los animales marinos confunden los restos de globos de látex con comida, ingieren los fragmentos de látex y los químicos tóxicos asociados. Esto puede causar obstrucciones en el tracto digestivo, asfixia y envenenamiento, lo que lleva a la muerte de numerosas especies. Además, los animales pueden quedar atrapados en los restos de globos o en los hilos utilizados para sujetarlos, lo que provoca heridas, ahogamiento y dificultades para alimentarse o moverse. Alternativas sostenibles: Para abordar este problema, es esencial tomar medidas responsables en cuanto al uso y la disposición de los globos de látex. Existen alternativas sostenibles, como los globos biodegradables fabricados con materiales naturales, como el papel, la seda o el almidón de maíz. Estos globos son más respetuosos con el medio ambiente y se descomponen de manera segura sin dejar residuos tóxicos. Desde limpOcean queremos dar una voz de alarma a la problemática de los globos de látex en los océanos y su impacto en la fauna marina, sabiendo que es un tema urgente que requiere atención. Debemos ser conscientes de las consecuencias de nuestro consumo y asegurarnos de utilizar alternativas sostenibles. Al tomar decisiones responsables, podemos contribuir a preservar los océanos y proteger la diversidad de la vida marina que depende de ellos. Fuentes: ElPaís.com National Geographic Ecologíaverde.com

El impacto silencioso: Contaminación de plásticos y cambio climático en lugares remotos

Nuestro planeta es un lugar enorme (para nosotros), por eso queremos escribir sobre un tema de vital importancia: cómo la contaminación de plásticos y el cambio climático afectan a los lugares menos habitados por el ser humano. A menudo, estos espacios remotos se consideran vírgenes y libres de influencia humana, pero la realidad es que también están experimentando graves consecuencias derivadas de nuestras acciones. Es común pensar que la contaminación plástica y el cambio climático son problemas que afectan principalmente a las zonas urbanas y densamente pobladas. Sin embargo, los lugares menos habitados, como las áreas rurales, desiertos, océanos lejanos y bosques remotos, no están exentos de estos peligros. Aunque la presencia humana es limitada en estas áreas, el impacto negativo de nuestras actividades se extiende mucho más allá de los límites urbanos. Comencemos hablando sobre la contaminación de plásticos. Aunque los lugares remotos pueden parecer estar libres de basura y residuos plásticos, la realidad es que estos materiales se infiltran incluso en los rincones más alejados de nuestro planeta. Los residuos plásticos pueden viajar a través de los ríos, arroyos y aire siendo arrastrados hacia el mar, donde se acumulan en islas de basura flotante. Estos desechos tienen un impacto devastador en la vida marina y en los ecosistemas costeros, incluso en aquellos que se encuentran alejados de las áreas urbanas. Además, la contaminación plástica afecta a las comunidades locales que dependen de la pesca y la agricultura. Los microplásticos, diminutas partículas de plástico que se descomponen con el tiempo, se filtran en el suelo y el agua, afectando a la calidad de los recursos naturales y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria. Estos problemas no respetan fronteras y pueden tener un impacto duradero en la salud y el bienestar de las personas que habitan en estas regiones remotas. Por otro lado, el cambio climático es un fenómeno global que no discrimina entre áreas pobladas o despobladas. Los lugares menos habitados también están experimentando los efectos del calentamiento global. El aumento de las temperaturas, los patrones climáticos impredecibles y los eventos extremos, como sequías e inundaciones, tienen un impacto directo en la vida de las personas y los ecosistemas en estos lugares remotos. En regiones árticas, por ejemplo, el derretimiento del hielo marino y de los glaciares amenaza la supervivencia de las especies que dependen de estos ecosistemas frágiles. Además, las comunidades indígenas que han habitado estas áreas durante siglos se enfrentan a desafíos sin precedentes debido a la pérdida de sus recursos tradicionales y a la alteración de sus modos de vida. Es esencial que tomemos conciencia de que nuestros impactos negativos se extienden más allá de las áreas urbanas y llegan a los lugares menos habitados. Debemos actuar de manera responsable, tanto a nivel individual como colectivo. Fuentes: Sostenibilidad.com ElPaís National Geographic news.un.org

Cada persona consume de media 11kg al mes de plásticos de un solo uso

Los plásticos hace tiempo que han venido para quedarse. Ese material que forma parte de nuestro día a día y que facilita la vida en un montón de sectores nos está consumiendo. Cada día aparecen más y más residuos plásticos en los océano y si seguimos así nuestros planeta dirá basta, pero la solución está en nosotros, en nuestros comportamientos y cultura. La cantidad de plástico de un solo uso que utilizamos a diario es alarmante. Según un estudio reciente de Minderoo y revisado por la empresa de contabilidad KPMG, una persona promedio utiliza alrededor de 136 kilogramos de plástico de un solo uso cada año, lo que equivale a más de 11 kilogramos por mes. Estos artículos de plástico incluyen bolsas, botellas de agua, utensilios, envases de alimentos, pajitas y envoltorios. Minderro es  una organización sin fines de lucro con sede en Australia que aboga por unos océanos más limpios, junto con académicos de la Universidad de Oxford y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo. Afortunadamente, hay muchas medidas que podemos tomar para reducir nuestro consumo de plástico y ser más sostenibles. Aquí hay algunas ideas: Estas son solo algunas medidas que podemos tomar para reducir nuestro consumo de plástico y ser más sostenibles. Cada pequeña acción que tomemos puede tener un gran impacto en nuestro planeta. Fuentes: NY times elPaís Minderro.org

Entrevista a Ricardo Babío Arcay, fundador de limpOcean

Con motivo del Día de la Tierra, La Cara Buena del Mundo ha publicado una entrevista que le han realizado a Ricardo Babío, nuestro CEO y fundador. La verdad es que estamos muy contentos de que hayan elegido  a LimpOcean para este día tan especial. A continuación os dejamos la entrevista que nos han hecho.  Día Mundial de la Tierra: Entrevista a Ricardo Babío Arcay, creador de limpOcean En el Día Mundial de la Tierra, entrevistamos a Ricardo Babío Arcay, creador de limpOcean, y analizamos las claves para salvar los océanos. ¿Es posible tener una visión positiva del futuro de nuestro planeta? El Día de la Tierra se celebra el 22 de abril debido a problemas del océano. En el año 69 estalló un oleoducto frente a la costa de California y se derramó muchísimo petróleo en el océano, siendo un desastre ambiental muy grande. Fue este acontecimiento es el que inspiró el primer Día de la Tierra, el mismo día de 1970. Ricardo Babío, creador de limpOcean Hoy tenemos el placer de charlar con Ricardo Babío, cuya vida, como buen gallego, ha estado siempre relacionada con el mar y la costa. Ricardo, Ingeniero de Caminos de formación, es amante de la naturaleza y un activo practicante de deportes náuticos. Además, es creador de limpOcean, una asociación que trabaja para limpiar el plástico de nuestras costas. Y esque, como él mismo dice, “cuando uno pasa tanto tiempo en el mar y la costa lo disfruta, pero también sufre al verlo, en determinados momentos o zonas, transformado en un vertedero al que van a parar toda clase de basuras, principalmente plásticos”. – ¿Cómo nació limpOcean? Cuando se crea limpOcean vivíamos, a nivel mundial, un momento muy complicado. De caos, de miedo,  de cambio de hábitos. La crisis del COVID´19 está suponiendo un desastre tanto en lo que a salud de la población se refiere como también en lo económico. Pero incluso de una situación tan extremadamente grave y con tan pésimas consecuencias pueden extraerse cuestiones positivas. Del forzoso confinamiento a que nos vimos obligados se pueden extraer cosas positivas de entre la mayoría de negativas. Nos puso muchas cuestiones en perspectiva, nos hizo más reflexivos, y nos regaló tiempo. Tuvimos más tiempo para uno mismo y nuestra vida interior. Esta es, probablemente, una de las varias razones por las que, con el apoyo inestimable de mi hermano Manuel (gemelo, además), de profesión abogado y con experiencia empresarial, una idea que llevaba varios años asomándose por mi cabeza, acabó plasmándose en un proyecto/reto tan ilusionante como limpOcean. “El confinamiento me sirvió para, a través de videos, documentales y artículos, hacerme consciente de la verdadera magnitud del “problema de los plásticos”. Fuente: La Cara Buena del Mundo

Tratado Global de los Océanos

La Organización de Naciones Unidas (ONU) aprueba el Tratado Global de los Océanos para abordar la crisis climática. Después de años de negociaciones, la Asamblea General de las Naciones Unidas finalmente aprobó el Tratado Global de los Océanos en marzo de 2023. Este histórico acuerdo es una respuesta a la creciente crisis climática y tiene como objetivo proteger y preservar nuestros océanos para las generaciones futuras. En  él se establecen medidas concretas para abordar los principales desafíos que enfrentan nuestros mares, incluida la contaminación, la sobrepesca, la acidificación y el calentamiento global. Entre las medidas se incluyen la creación de zonas protegidas en alta mar, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la eliminación de plásticos de un solo uso. El secretario general de la ONU, António Guterres, declaró que este acuerdo es un hito importante en la lucha contra el cambio climático y el fortalecimiento de la sostenibilidad global. “Nuestros océanos son fundamentales para la salud del planeta y su biodiversidad. Este tratado es un paso crítico para protegerlos y preservarlos para las generaciones futuras”, destacó Guterres. El Tratado Global de los Océanos entrará en vigor en los próximos meses y se espera que inspire a más países a tomar medidas concretas para proteger nuestros océanos y el medio ambiente en general. Fuentes:  United Nations: un.org El País euronews

Cacharos ¿Qué son? y ¿Cómo funcionan?

Cada vez más aparecen en nuestras costas unos artilugios de plástico negro que nos recuerdan a las ánforas de los tiempos clásicos. Son una especie de nasas para pescar pulpos y en Galicia son ilegales. Haciendo una limpieza hace unas semanas por la zona de Fisterra, nos hemos encontrado unos recipientes negros que ya habíamos visto en otras muchas limpiezas. Personas locales nos comentaron que son una especie de nasa para atrapar pulpos. Esas nasas se conocen comúnmente como Cacharros, o Nasas portuguesas, y en Galicia su uso está prohibido. La gran duda es, ¿provienen de alguna comunidad autónoma o país vecino donde su uso está permitido? o se trata de una pesca furtiva no permitida. Hablando con pescadores de la zona, muchos comentan que si el cacharro lleva tralla (carnada) cuando se encuentran en el litoral tiene que ser de pesca furtiva. Es casi imposible que lleguen desde Portugal u otra comunidad con la tralla intacta, aunque no hace falta que la lleven,pero aumenta su efectividad, según ellos. Hace años  esos cacharros, que en la zona del mediterráneo se conocen como Cadufos o Alcatruces, eran de barro y se extendía ese arte de pesca por casi todo el país. Sin embargo por comodidad, durabilidad y precio actualmente se hacen de plástico o PVC. A pesar de que su uso en Galicia está prohibido porque resultan perjudiciales para el recurso, debido a que muchas hembras las usan para el desove, siguen apareciendo cada año más nasas de este tipo según datos de Gardacostas de la Xunta de Galicia. El uso de esta arte es muy sencillo, en un cabo se pone un cacharro con carnada (que no haría falta) cada x metros (entre 7m y 10m) y se dejan caer en suelo limpio sin roca. El pulpo cree que es un buen sitio para refugiarse, descansar o desovar. Tras 24 horas el barco vuelve y levanta el cabo y mira lo que hay dentro. ¿Qué hacer si se encuentra algún Cacharro, Cadufo, Alcatruz…en el litoral? Desde LimpOcean queremos proteger nuestras costas y favorecer a que el mundo marino se desarrolle en su curso natural. En cada limpieza o siempre que nos encontramos una nasas de estas en la costa, las retiramos del litoral y las desechamos en el lugar correcto. En LimpOcean estamos mirando cómo reciclar los cacharros para poder crear nuevos productos con ellos y darle una nueva vida a los residuos que nos encontramos en las playas. Fuente:  Xunta de Galicia: Dirección Xeral de Desenvolvemento Pesqueiro (Consellería do Mar – Xunta de Galicia) La pesca de pulpo con nasas en la costa gallega 1999 – 2004 RTVE: Qué son los Cadufos La voz de Galicia Los cacharros ilegales para la pesca del pulpo, la plaga que llega hasta la arena Faro de Vigo: Alerta en Galicia por el aumento de los “cacharros” para pescar pulpo de forma ilegal

Hablemos de microplásticos

Casi todos, por no decir todos, hemos escuchado la palabra microplásticos alguna vez. Esas partículas minúsculas que pueden estar presentes tanto en el agua, el aire, en los animales y alimentos.  Seguramente en lo que la mayoría nos confundimos es a lo que llamamos microplásticos.  Si nos ceñimos a la definición, son aquellas partículas plásticas de menos de cinco milímetros de largo. Son fruto de la contaminación principalmente provocada por una mala gestión de los residuos por parte del ser humano. Estos microplásticos que ya llevan tiempo desintegrándose de su producto, envase original y aún tardarán varias décadas en poder degradarse al completo. A raíz de esto, podemos comentar los tipos de microplásticos que hay. Ambos tienen en común el tamaño, pero se diferencian por el origen. Si todos hemos escuchado hablar de los microplásticos, tampoco somos ajenos a cómo afectan al medio ambiente y a nosotros.  Sin embargo, la realidad es que aún sabemos muy poco de cómo pueden afectarnos. Sabemos que no son biodegradables por lo que una vez esparcidos en la naturaleza permanecen mucho tiempo. Como hemos citado en las redes sociales de LimpOcean, ya se han encontrado microplásticos en la Antártida y en todas las especies de pingüinos allí presentes. El problema de la ingesta de microplásticos en la cadena alimentaria marina trae consigo varios problemas. Pero el problema no está solo en el agua. Las partículas también están esparcidas en el aire, por lo que al respirar penetran en nuestro cuerpo, afectando a nuestra vida diaria. No está aún demostrado cuál es el impacto en la salud, pero sí que los microplásticos causan daño en los órganos y células humanas. La solución a esto parece complicada, porque según Nature, se prevé una producción de plástico del doble de lo que se produce actualmente, que son casi 400 millones de toneladas. Sin contar los plásticos que están perdidos en el mar y en los vertederos.  Buscar una mejora a la hora de gestionar los residuos y apostar por una economía circular de verdad parece ser el único punto de partida viable.  Fuente: Nature.com articuled41586 sostenibilidad.com/medioambiente/microplastico Universtity of Plymouth Saving our seas from plastic

Palillos de Bateas en las costas gallegas

Las cantidades de microplásticos que nos encontramos en las costas de todo el mundo son un problema que aumenta cada día. Se estima que para 2050 habrá más plásticos que peces en el mar. En Galicia además se encuentran palillos de bateas en arenales en los que el cultivo en batea no se produce. Todos conocemos los problemas que producen los microplásticos, envases… en el mar, de eso no cabe duda. Estamos todos y todas cada vez más concienciados sobre un problema que está ahí y que todos intentamos buscar una solución como los ODS 13 y 14, pero los datos cada vez son más preocupantes.  Según un estudio publicado en Nature Communications, las estimaciones que se tenían de basura quedan muy por debajo de lo pensado. De los 15 millones de toneladas de microplásticos que se imaginaba que podía haber en el atlántico se estima que la realidad es de 200 millones de toneladas de basura plástica en todo el océano atlántico.  Enfocándonos más en nuestras costas, nos vamos a centrar en Galicia. La basura marina que nos encontramos básicamente en todas las playas son prácticamente las mismas que en cualquier otra playa; microplásticos, bastoncillos de toda clase, envases, botellas, cajas,residuos y útiles de algún barco (redes, botas, madera…). Sin embargo, hay algo que aparece en todas las playas gallegas y que por su procedencia no debería de ser así. Incluso han llegado a zonas del sur de Portugal y hasta las costas canarias debido a las corrientes marinas y tempestades. Hablamos de los palillos de las bateas. Las bateas de mejillón o miticultura, son estructuras rectangulares generalmente de madera y flotadores de fibra de vidrio. En la parte sumergida se cuelgan las cuerdas en las que se adhieren principalmente los mejillones. Cada  batea puede contener unas 400 cuerdas de entre 5 y 10 metros cada una. El volumen medio de mejillón que genera cada batea es de 40 y 80 toneladas por año. Es decir, que por cada metro de cuerda se obtiene (más o menos) unos 25 kg. Para que este molusco no se resbale o se caiga por su propio peso de las cuerdas, se colocan a distancia similar unos palillos de plástico.  Con los temporales, mar de fondo o corrientes marinas, incluso por el propio peso del mejillón, es normal que se desprenden algunos palillos o incluso trozos grandes de cuerda.  El problema viene cuando estos palillos quedan en el mar, ya que tardan entre 100 y 500 años en desintegrarse y cuando lo hacen siguen quedando restos en el mar. Esos restos son consumidos por los peces o aves marinas e incluso por nosotros a la hora de comer pescado.  Un dato curioso es que estos palillos antes estaban hechos de madera, siendo así más sostenibles y menos dañinos. El año 2019, se presentó un proyecto europeo para promover una acuicultura más sostenible en las rías gallegas llamado Acuieco. Uno de los puntos era probar nuevos materiales para los palillos de las bateas como la madera o los plásticos biodegradables. Eso sí, aún se necesita tiempo para ver la durabilidad y su funcionalidad a largo plazo. Mientras tanto, dada la calidad del plástico con el que están hechos, es uno de los materiales que separamos en nuestras limpiezas para su reciclaje para poder crear con ellos nuevos productos, fomentando de esta manera la economía circular. Cuando andes por una playa gallega y veas algún palillo de las bateas, mira al horizonte y fijate si estás en las Rías Baixas de donde son típicas las bateas o si por lo contrario estás en la Costa da Morte donde no las hay.  El poder del mar y las corrientes son increíbles, así que no te extrañe encontrar algún residuo procedente de África o América. Fuente: National Geographic, Arroyabe, UN.com, Nature Communication y WWF

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